¿CUÁLES SON LOS VERDADEROS MOTIVOS POR LOS QUE SE PONE A ROBERT MUGABE EN LA PICOTA PÚBLICA ?

Por el Gb® Juan B. Pujol, investigador del CEID

La República de Zimbabwe sufre una severa crisis económica como consecuencia de la caída de su moneda frente al dólar a finales de noviembre de 1997 (1). El FMI y el Banco Mundial niegan financiación. El debilitamiento de la demanda interna, la caída de las exportaciones de carbón, principal fuente de ingresos a la economía nacional, el alza de precios de los alimentos, especialmente el maíz, base de la alimentación nacional, dibujan un panorama sombrío a partir de esta fecha.

Los EEUU y Gran Bretaña aprovechan la ocasión para tratar de asfixiar al gobierno de Robert Mugabe. Se inicia un boicot internacional contra Zimbabwe que ha liquidado las conquistas sociales del país, haciéndolo retroceder a los niveles de miseria de muchos de los países africanos. Este boicot se ha hecho más brutal a partir del 2000, cuando Mugabe acelera la reforma agraria expropiando tierras a los blancos para entregárselas a los campesinos negros. En ese mismo período, Zimbabwe sufre la más grande sequía que se recuerda.

En los últimos años: las instituciones financieras internacionales le han suspendido todas las formas de asistencia técnica, préstamos y financiación al desarrollo de infraestructura y operaciones de crédito. La inversión extranjera ha pasado de 444,3 millones de dólares en 1998 a 50 millones de dólares en 2006.

En 2007 y 2008 se ha incrementado la grave crisis político-económica en el país, intensificándose en los medios de comunicación occidentales la campaña de difamaciones, mentiras y demonización de Mugabe.

A mediados de 2007: la inflación alcanzó el 1.728%, la más alta del mundo; un 80% de desempleo; 3,5 millones de personas, el 25% de la población, viven en Sudáfrica, Namibia y Gran Bretaña; Zimbabwe sufre una fuerte sangría de su personal más calificado, que va al extranjero donde puede ganar salarios más altos; las remesas de los trabajadores en el extranjero son una ayuda vital para la economía del país; más de 1,5 millones de personas tiene SIDA, flagelo por el que cada semana mueren 700 personas; entre 40 y 60.000 niños nacen con SIDA cada año.

Producto de la crisis económica colapsa la infraestructura del sistema de salud, tres cuartas partes de los equipos médicos de los hospitales de la capital, Harare, no funcionan; la red de distribución de agua potable en todo el país se degradó considerablemente.

Como resultado de esta precaria situación, surgió una nueva calamidad para el pueblo, la epidemia de cólera , que se propaga rápidamente pese a los esfuerzos de las organizaciones humanitarias, amenazando con llegar a Sudáfrica y Botswana. Según los datos más recientes proporcionados por la ONU (2), en Zimbabwe la cifra de muertos aumentó a 2 mil 106 y los enfermos a 40 mil 448.

Según reporte de Prensa Latina, las agencias de la ONU se preparan para lo que podría ser un escenario de catástrofe, unos 60 mil muertos provocados por la epidemia de cólera, cuando comience la estación de las lluvias, las cuales propician la difusión del mal, que se agudiza aun más por las dificultades para la adquisición de medicamentos y otros útiles para su combate como consecuencia del bloqueo impuesto por Occidente al gobierno del Presidente Rorbert Mugabe.

Las inundaciones en Mozambique amenazan también con cortar una de las principales vías de suministros de bienes más importantes para Zimbabwe, la principal carretera que une el país con la ciudad portuaria de Beira que se encuentra inundada en gran parte.

García Pedradas, en su artículo “Zimbabwe ahora es un problema” (3), expresó: Como ha ocurrido con la mayoría de los países que obtuvieron su independencia en el siglo pasado, Zimbabwe ha tenido el honor de recibir a los enviados del Imperio: al principio saludan al nuevo gobierno como libertador y democrático para, en breve espacio de tiempo, sugerirle cómo deben actuar tanto en lo económico como en lo social y político para poder disfrutar del sello democrático (otorgado por organismos tan fiables como la ONU , el FMI, el Banco Mundial, o la llamada “Comunidad Internacional”). Resulta curioso leer las críticas publicadas al gobierno de este país (…)  

(…) los verdaderos motivos por los que se pone a Mugabe en el disparadero: su política nacionalista, equivocada o no, impide o dificulta el acceso de las multinacionales a sus recursos naturales, principalmente cromo, níquel, litio y oro. Esa razón se acerca más a la verdad, pues es la que permite catalogar al gobierno de Zimbabwe con el criterio occidental, es decir, si se trata de un gobierno manejable o no; no creo que a ningún país imperial le moleste (antes bien, suele propiciar ese tipo de regímenes) el hecho de que exista una dictadura más o menos encubierta en un determinado país, tan sólo se preocupan de que los que ocupan el poder sean favorables a sus intereses.

Podemos concluir que el gobierno de Robert Mugabe ha sido objeto desde hace unos años de una campaña de acoso y derribo por parte de las potencias occidentales. El objetivo es: saquear las riquezas minerales y agrícolas del país, aunque para ello mueran miles y miles de personas .

(1) Andreu Martí, Rebelión , 21 de abril de 2008.

(2) Organización Editorial Mexicana, Ginebra/Harare,14 de enero de 2009, DPA.

(3) García Pedradas, Jesús “Zimbabwe ahora es un problema”, Rebelión, 2 de abril de 2008.

 

 
 
 
 
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