Por el Gb® Juan B. Pujol, investigador del CEID
Indiscutiblemente que África "ha aumentado su importancia" desde que en marzo de 2006 se estableció la doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Nada variará con el ascenso a la Casa Blanca de una administración demócrata, presidida por Barack Obama, ya que esta doctrina está avalada por el interés estadounidense de controlar ricas regiones en recursos energéticos del llamado continente negro.
Como ya es conocido, desde el 1 de octubre de 2008 el Departamento de Defensa activó oficialmente el Comando de África (US AFRICOM, por sus siglas en inglés), al que se le asignó como área de responsabilidad todo el continente africano; excepto Egipto, que continuará bajo la égida del Comando Central.
El AFRICOM es una tarjeta de visita, la más importante militarmente, en el mosaico general de la gestión geopolítica americana en África, constituido por una serie de iniciativas destinadas a colocar a Estados Unidos en una situación hegemónica dentro del continente:
Según el departamento de Defensa de Estados Unidos, la creación de esta estructura de mando permitirá a sus fuerzas armadas “coordinar los esfuerzos para llevar la paz y la seguridad a los pueblos de África e impulsar metas comunes en temas como: desarrollo, salud, educación, democracia y crecimiento económico”. Como es lógico, la presencia militar estadounidense será la garantía para una eventual respuesta militar expedita, si se vieran amenazados sus intereses imperiales en esa región del mundo. El AFRICOM es reflejo del cambio de prioridades estadounidense. Actualmente EE UU obtiene del continente africano alrededor de un 15% del petróleo y gas que consume. Se espera que en el 2015 este porcentaje ascienda al 25%. La competencia de países como la República Popular China o la India, y la presencia de grupos de tendencias salafistas en el Magreb y el Sahel, explicarían las pretensiones estadounidenses de una mayor presencia militar en el continente.
Especialistas del Departamento de Defensa consideran que lo extenso del teatro de operaciones en África, así como el rudimentario y poco confiable sistema vial y de comunicaciones, imponen la necesidad de establecer una sede principal y diversas subsedes.
Las autoridades militares estadounidenses no han elegido aún el cuartel general del AFRICOM, el que probablemente podría ser emplazado en la base de Camp Lemonier , en Djibouti. Desde enero del 2007 el Pentágono inicio en esa base un programa de ampliación de su superficie, llevándola de 88 a 600 hectáreas.
En Camp Lemonier residen desde el 2002 cerca de 1500 soldados estadounidenses al constituir el actual centro de operaciones de las Fuerzas Armadas estadounidenses en lucha contra el terrorismo internacional en el Cuerno de África ( Combined Joint Task Forces - Horn of Africa / CJTF-HOA ) y el centro de coordinación de las misiones en Somalia, en las que desde diciembre del 2006 se están viendo directamente involucrados los Estados Unidos.
Por otro lado, la importancia de los campos petroleros del Golfo de Guinea y el delta del río Níger hace suponer que en sus alrededores pudiera ubicarse alguna de estas subsedes, presumiblemente en Sao Tomé y Príncipe o la isla de Malabo, Guinea Ecuatorial.
También existe el interés de los estadounidenses de instalar una subsede de AFRICOM en algún punto d el extremo sur de Marruecos, inclinándose por situarla en la ciudad de Tan Tan, en la frontera entre Marruecos y el Sahara Occidental, cerca de la localidad de Ras Dari. Debido a su proximidad a las costas atlánticas marroquíes, el lugar ofrece facilidades para el US Navy .
Además de la base de Tan Tan, Estados Unidos dispone en Marruecos de la base aérea de Ben Jarir, a sesenta kilómetros de Marrakech, así como del repetidor radiofónico de VOA (Voice of America) en Tánger.
Ha saltado a la prensa que AFRICOM se plantea utilizar la Base Naval de Rota como importante centro de operaciones, e incluso que podría trasladar su sede desde Stuttgart (Alemania) a Rota. No cabe la menor duda que constituye una noticia de un calado político, económico y geoestratégico de primer orden.
Los planes sobre la base gaditana no son nuevos, pues hace poco más de cuatro años el Pentágono inició en sus instalaciones roteñas, obras tales como el refuerzo y ampliación de la pista del aeropuerto, la construcción de nuevos hangares para los aviones de transporte C-5A Galaxy y la remodelación de la zona portuaria.
Todo apunta a que estos planes se empezaron a fraguar en 2001 cuando Washington consignó la primera partida de 200 millones de dólares para las obras. Al parecer, este último presupuesto vendría a sufragar los gastos de aprovisionamiento de material logístico de las nuevas instalaciones que servirán de apoyo al comando africano, AFRICOM.
El establecimiento en Rota de una sede estable del AFRICOM ya estaba previsto, dentro del desarrollo de operaciones del Pentágono, en un proyecto anterior en el que también participaba España. Este planeamiento trata de dar no sólo instrucción militar o apoyo armamentístico a los países africanos, sino también al desarrollo económico y social para intentar detener el islamismo.
Una subsede, o tal vez la sede de AFRICOM, pudiera amanecer un día en Liberia , país que ha expresado abiertamente su disposición de acoger otro de los planes de saqueo de su aliado occidental.
La reciente creación del primer batallón de la Brigada de Infantería número 23, con el entrenamiento y la asistencia de Estados Unidos, es uno de los resultados de esta nefasta «comunión», que sólo le puede devolver a Liberia los tristes recuerdos de 14 años de cruda guerra civil que hoy la nación trata de olvidar.
La presidenta liberiana Ellen Johnson Sirleaf, en uno de sus arrebatos proestadounidense durante la ceremonia de inauguración de la Brigada 23, dijo que ésta aseguraría «la soberanía nacional ante las agresiones extranjeras, la insurgencia y el terrorismo». Allí estaban escuchándola ese día el General William E. Ward, Jefe del AFRICOM y el Mayor General Suraj Alao Abdurrahman, encargado de las Fuerzas Armadas de Liberia.
Reportes de AFRICOM refieren que el gobierno de EE.UU. ha brindado 750 millones de dólares como asistencia bilateral, mientras aportó una cifra mayor a la Misión de Naciones Unidas en Liberia (UNMIL). Según el Buró de Asuntos Africanos del Departamento de Estado, en 2008 la asistencia bilateral fue de 162 millones, y el aporte a la UNMIL de 179 millones.
Igualmente, en 2008 la Agencia Internacional de Desarrollo de EE.UU. (USAID) destinó 105 millones de dólares para el proceso de reconstrucción de Liberia, el segundo mayor programa de asistencia de Washington en el continente. Una buena parte de ese dinero se destina a objetivos militares y de seguridad de EE.UU. en el área.
Teniendo en cuenta todos estos antecedentes, Liberia puede ser el escenario propicio para una subsede o sede de AFRICOM. Pero al mismo tiempo, pondría a bailar en una cuerda floja la tranquilidad que en verdad no tiene este pueblo africano, ni el continente.
La realidad es que por el momento, la nueva fuerza de intervención militar se encuentra en Stuttgart, Alemania. Después de intensos esfuerzos diplomáticos de Washington —que incluyó giras del propio Bush y de Condoleezza Rice, por el continente, o recibimientos oficiales de presidentes africanos en la Casa Blanca —, la administración estadounidense no ha podido convencer a los gobiernos de la región de su mentira: «AFRICOM traerá paz, desarrollo socioeconómico y seguridad para el continente».
No obstante, la operatividad militar deseada implica que la base esté in situ , y Washington, cuya política exterior hacia África apunta a mantenerse invariable, aun con un nuevo presidente, no descansará hasta lograr ese objetivo.
Fuentes:
El reparto de la tarta africana, René Naba , Rebelión , 07-03-2008 , Traducido por Caty R.
Juventud Rebelde, “Liberia, posible sede de AFRICOM” , Jorge L. Rodríguez González, 12. 10. 08. lavozdigital.es, 30. 10.08 y 1.11.08
Gustavo Robreño Díaz, Publicado 7. 2. 09 por Madrid Digital
ABC.es, 18.3.09 |